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Homosexuales, un punto de inflexión

Carolina Tohá

Publicada el: 16/01/2004


Diario La Tercera, 13 de noviembre de 2003.


La salida del juez Calvo del caso Spiniak ha sido uno de los episodios más complejos que le ha tocado enfrentar a nuestro sistema judicial. Entre otras aristas, este hecho habla de la posible discriminación contra los homosexuales y del establecimiento de los límites de la vida privada en el caso de las autoridades públicas.

El día que estalló la noticia, muchos sectores y autoridades se pronunciaron en contra de cualquier discriminación de los homosexuales en el ejercicio de los cargos públicos y eso es un tremendo avance. Pero esa opinión no debiera extrañar, porque según la ley, la homosexualidad no es ningún delito ni es inhabilitante para ejercer el cargo de juez ni ningún otro. Pero es un hecho que en Chile nunca se había declarado en forma tan explícita este principio.

Muchos señalaron que el problema no era la supuesta homosexualidad, sino lo doble vida del juez Calvo. El argumento suena muy bien, en teoría, pero no resiste un análisis profundo. De hecho, ¿qué homosexual que ejerza un cargo público no lleva una doble vida? En Chile, no hay ninguna autoridad del Estado que haya reconocido ser homosexual. Además, si vamos a ser tan estrictos con esto de la doble vida, deberíamos sancionar con la misma energía a quienes tienen amantes o son clientes de saunas heterosexuales. Todos sabemos que eso no va a suceder, ni es deseable que suceda.

Lo que debiéramos vigilar con celo es que las autoridades públicas ejerzan bien sus funciones y no que den cuenta de su vida privada, salvo que en ella cometan delitos o abusen de su posición de poder. Por último, se dijo que el problema del juez Calvo es que era vulnerable, que podía ser víctima de presiones. Hasta ahora, el juez Calvo había ejercido su cargo impecablemente, y así ha sido reconocido unánimemente.

Sin embargo, los antecedentes que hemos conocido respecto de este caso han mostrado que el temor a que su vida privada fuera ventilada lo afectó profundamente, hasta el extremo de declararse destruido y quebrado ante la situación que enfrentaba.

Por ello, éste parece ser el único argumento válido para remover al juez Calvo de la causa que estaba investigando, salvo que la Corte Suprema tenga otros antecedentes que nosotros ignoramos. Este caso puede marcar un hito de avance o retroceso en el reconocimiento de los derechos de los homosexuales. Es de esperar que sea lo primero.



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