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Ideas para lograr mayor participación ciudadana en sector salud

Héctor Sánchez

Publicada el: 18/04/2007


Diario Financiero, miércoles 18 de abril de 2007

El sector salud ha desarrollado estrategias para que los ciudadanos adopten una actitud proactiva en su cuidado, pues hoy la participación es parte del discurso oficial del sistema de salud. Sin embargo, estos planes generalmente están a cargo del segmento institucionalizado de la salud, que impone su cultura e influencia y que hoy asume toda la responsabilidad por el diagnóstico y solución de los problemas, desincentivando la participación de la población.
En Chile, las prioridades son principalmente patologías crónicas, asociadas a hábitos y conductas de las personas, por lo que la promoción de salud es un área natural donde tiene que darse la participación ciudadana, cuyos resultados deben verse en la protección de salud (vista como un bien público) y en las políticas de otros sectores que afectan los llamados “Determinantes de la Salud”.

Desde 1998 el Ministerio de Salud ha desarrollado el Plan Nacional VIDA CHILE, de gestión descentralizada e intersectorial basado en la participación social, el fortalecimiento de los Gobiernos Regionales y Locales y la creación del Consejo Nacional para la Promoción de la Salud.

Este plan opera a nivel nacional, regional y local y tiene por objetivos detener la explosión de factores de riesgo (obesidad, sedentarismo y tabaquismo); desarrollar factores protectores (psicosociales y ambientales); fortalecer la participación y consolidar redes sociales; reforzar el rol regulador del estado sobre las condiciones de esta materia y aportar a una nueva política pública de salud y calidad de vida.

Sin embargo, la definición de estas prioridades y su garantía se han establecido en forma centralizada, lo que se puede contraponer a lograr mayor participación.

Para conseguir el equilibrio entre las políticas de salud y la participación de la gente existen distintas ideas a tomar en cuenta, pues la participación debería abarcar todas las etapas de la definición de políticas públicas.

Es necesario que para fortalecer la participación el peso de las instituciones públicas disminuya y aumente el de las organizaciones sociales, de modo que éstas asuman un rol central en el fomento de la salud. El nivel político tiene que considerar la participación como un eje estratégico de las políticas públicas y ceder espacios de poder a favor de la comunidad, reorientar culturas organizacionales de burocracia que impiden la real participación, siendo de este modo un facilitador y no el actor principal.

Así las políticas públicas de salud han de ser un marco regulatorio con la flexibilidad para reorientarse según las prioridades y necesidades del caso, pues mientras más grande y restrictivo es el marco que prioriza y da solución a los problemas, es más difícil dar espacio a la participación.
Es fundamental explicitar que la priorización y la solución de los problemas de salud son una política nacional, por lo que, además de las encuestas, se debe utilizar otros mecanismos que permitan recoger la percepción ciudadana.

Para esto el nivel local debe cambiar. Las organizaciones de base (juntas de vecinos, clubes deportivos) necesitan la capacidad y el poder real de influir (recursos y ejecución); por lo que también deben hacerse responsables de los insumos dados a acciones de promoción de salud, para que la gente participe en su orientación y supervise su resultado. Conviene que exista un sistema que les entregue una oferta de asesoría de calidad (universidades, institutos, ONG, entidades técnicas privadas, entre otros), que oriente a la comunidad local a identificar problemas, diseñar soluciones e implementarlas. Para ello, gran parte de los recursos destinados a salud deben transformarse en fondos concursables que permitan a estos grupos poder desarrollar proyectos de fomento en esta materia, bien evaluados, aprobados por un sistema idóneo y supervisado, para que los fondos se destinen a lo establecido.

También sería de gran ayuda contar con una política tributaria que estimule el uso de recursos de empresas locales, en la solución de problemas de salud de la población.

Finalmente, un tema importante para definir los espacios y el carácter de la futura participación en salud es el de la institucionalidad para su promoción. No se puede circunscribir únicamente a los ministerios del ramo; por lo que es imprescindible fortalecer una institucionalidad independiente que canalice la participación organizada de los distintos sectores estatales, sector privado y ciudadanía en torno a la salud y la calidad de vida. Sería un salto cualitativo respecto de los esfuerzos hasta ahora realizados en el marco del Consejo VIDA CHILE y sus políticas de promoción.



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