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Educación preescolar: Que no tiemble la calidad

Andrea Tokman

Publicada el: 21/04/2010


La Segunda, miércoles 21 de abril de 2010

A estas alturas no hay ninguna duda de que el terremoto vino a cambiar las prioridades de nuestras políticas públicas, al menos en el corto plazo. Antes del 27 de febrero el foco de la educación preescolar era la calidad, hoy la gran ocupación es cómo poner nuevamente de pie los establecimientos que el sismo dejo inoperantes. No obstante, es necesario que los recursos públicos se inviertan de forma eficiente, sin perder de vista el largo plazo, o sea, la calidad.

En materia institucional, el principal obstáculo en la mejora de la educación inicial radica en la superposición y duplicidad de funciones de los organismos encargados de ejercer los roles normativos, de financiamiento, provisión y fiscalización, lo que ocasiona potenciales problemas de eficiencia, duplicidad de esfuerzo y falta de homogeneidad. A su vez, existen una serie de roles que recaen en una misma institución con posibles conflictos de interés y problemas de incentivos.

Esta realidad se observa más marcadamente en el primer ciclo (0 a 4 años), en el que el diseño y la normativa legal lo comparten el Mineduc y la Junji, siendo esta última quien establece las condiciones para los jardines y salas cunas que empadrona y fiscaliza. El financiamiento se ejecuta a través de Junji e Integra, quienes reciben aportes estatales no asociados al desempeño y la calidad de los servicios que ofrecen. A su vez, éstas financian con dineros fiscales a proveedores privados y en ambos casos los recursos no están relacionados con la calidad de la oferta provista, ni con las características de sus alumnos. Por otra parte, no hay una adecuada definición de estándares mínimos de calidad, a lo que se suma que existe muy poca información para verificar el grado de cumplimiento de los requisitos que sí están establecidos. Los escasos datos disponibles son preocupantes: El año 2006, 40% de los centros Junji y 81% de los de Integra no cumplían con los coeficientes técnicos; el 86% de los establecimientos Junji directos no tenía recepción de obras municipales y 81% no contaba con certificado de condiciones sanitarias. En tanto, en una muestra de centros de Integra, más de la mitad no cumplía con los requisitos de metraje mínimo por alumno.

Es de esperar que la entrada en vigencia de la nueva institucionalidad de educación, con la Agencia de Calidad y la Superintendencia, sea vista como oportunidad para incorporar los cambios necesarios en el mundo preescolar para que nuestros niños puedan recibir una educación inicial que logre ser un real aporte para su desarrollo futuro.



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