COLUMNAS:

Buscar columnas:

Ingrese un criterio de búsqueda:


Temas Expansiva UDP


Columnas

Secos para el agua

Pablo Allard

Publicada el: 28/04/2008


La Tercera, domingo 27 de abril de 2008

El lunes mi hijo trajo del kinder una oración para rezar en familia, la cual pedía por la lluvia necesaria para que nuestros campos dieran fruto y el aire se limpiara. Lo que me llamó la atención de la plegaria era el grado de urgencia que se apreciaba. La segunda señal vino de manos del empeoramiento de la calidad del aire de la capital. Finalmente, todas esas piezas cuajaron luego de un encuentro con técnicos de la Dirección General de aguas del MOP, cuyo diagnóstico respecto de la sequía que se avecina en nuestro país es de tal gravedad que casi pensé en escribir la plegaria del kinder en lugar de esta columna.

A decir de los especialistas, este año el fenómeno de “La Niña” ha condicionado gravemente el clima del valle central y se estima que de aquí a fines de junio no habrá precipitaciones de magnitud, para luego pasar a un período de redefinición en que la situación podría cambiar o extenderse. Eso implica que estamos ad portas de lo que será uno de los años más secos de los últimos tiempos, y es hora de que reaccionemos antes de que sea demasiado tarde.

Siguiendo con la experiencia impulsada con el Programa País de Eficiencia Energética, que ya ha visto sus primeros frutos con una baja significativa del consumo doméstico, el gobierno impulsa la Iniciativa Nacional de Eficiencia Hídrica, que como programa complementario al energético diseñe mecanismos de uso eficiente y ahorrativo del agua, mejorando la gestión de la demanda, desarrollo de tecnologías alternativas e instrumentos de fomento e inversión para lograr un porcentaje sostenido de reducción anual en el uso del agua en un horizonte no menor a 10 años. Pocos saben que gran parte del valle central, incluida la cuenca de Santiago, son consideradas zonas áridas esto es, que evaporan más agua de la que reciben por precipitaciones. Si hemos logrado cultivar el valle pese a que sólo llueve en invierno, es gracias alas nieves eternas y los complejos sistemas de regadío desarrollados desde tiempos precolombinos. Esto explica por qué es tan difícil mantener áreas verdes en la capital, la notoria diferencia en la calidad de jardines privados según las condiciones socioeconómicas de los barrios y por qué los extranjeros se sorprenden al ver a todas las amas de casa regando con manguera sus jardines en las tardes de verano.

El problema está en que ante la escasez de recursos cos costos aumentarán. Ya hoy nuestras cuentas incluyen el costo de conducción de aguas lluvias y tratamiento de aguas servidas, lo cual parece lógico en términos de internalizar el costo social del uso excesivo. L problema está en que, pese a lo anterior y a los altos costos de potabilizar el agua, seguimos regando, llenando los WC y lavando ropa con agua potable. Se estima que menos del 5% del consumo doméstico de agua se bebe o utiliza en la cocina. Cada día, cientos de miles de litros de agua se desperdician enviándolos al alcantarillado cuando apenas se han utilizado. El último enjuague de la lavadora, la tina o la ducha después del baño, y tantos otros que constituyen “aguas grises”, que si bien no es recomendable beber, pueden ser reutilizadas en el riego o lavados de autos y aceras antes de ser desperdiciadas. Lamentablemente, nuestros hogares y nuestros electrodomésticos no cuentan con los sistemas de conducción separada de esa agua. A ello se suma el desarrollo y promoción del uso de artefactos como los WC con descargas diferenciadas, lavadoras con válvulas especiales para diferenciar los ciclos de uso y estanques de acopio que acumulen aguas grises.

La iniciativa también busca promover la planificación del territorio, y la incorporación de criterios de eficiencia hídrica en el diseño urbano de nuestras ciudades y casas. Algunos desarrollos condicionados han incursionado en forma pionera en esas líneas, como La Reserva, sonde se diseñaron parques inundables que conducen las aguad lluvias en forma controlada, recuperando los corredores naturales, o el paisajismo de Valle grande, en que el diseño de espacios públicos eficiente hídricamente con un paisajismo xeriscópico (especies propias de zonas áridas que requieren poco riego), bajando los costos de mantención e integrando los parques con el contexto natural en que están.

La última línea de acción viene de la mano de promover instrumentos económicos de fomento para incorporar eficiencia hídrica en actividades productivas, incluida la agricultura, ya que en Chile cerca de un 70% del agua es usada en riego, con grandes ineficiencias. Así como la necesidad nos ha llevado a reemplazar nuestras ampolletas, la sequía que se avecina nos exigirá importantes y difíciles cambios de hábitos, que pueden llevarnos a una vida urbana más sustentable. De lo contrario, no quedará más que seguir rezando.



Publicaciones relacionadas:




Columnas relacionadas:







Audios relacionados:




Perspectivas relacionadas: