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“No arriende…aquí roban”

Pablo Allard

Publicada el: 14/07/2008


La Tercera, domingo 13 de julio de 2008

La estigmatización que han vivido decenas de barrios y comunidades en Chile, debido a los problemas sociales que enfrentan, ha incrementado la exclusión y marginalización. Conocidas son las historias de trabajadores y trabajadoras obligados a “falsear” sus currículos con direcciones de parientes que viven en barrios “normales”, de manera de acceder a mejores oportunidades y no ser descartados por su “denominación de origen”. En este sentido, los útiles “mapas del crimen” que de vez en cuando publican fiscalías o instituciones de seguridad ciudadana lo único que hacen es acrecentar la estigmatización, y si bien pueden orientar la toma de medidas contra la delincuencia, al publicitarse ignoran que en esas esquinas y barrios viven miles de familias honestas.

En este contexto, parece inverosímil y preocupante la protesta que un grupo de vecinos ha iniciado en contra de las magras medidas de seguridad prometidas por la inmobiliaria al momento de publicitar su torre de departamentos en el centro sur de Santiago. Alegando que no se han cumplido las promesas de cámaras de seguridad y sistemas de vigilancia, y como reacción a una ola de asaltos en los pisos 17 y 18, han decidido colgar de sus balcones pancartas y lienzos que en lugar de decir “Se arrienda” o “Se vende”, portaban mensajes tan duros como: “No arriende…aquí roban”.

Claramente esta acción de protesta “autoflagelante” contradice toda lógica de quien posee un bien raíz, ya que inferirse un estigma de ese calibre afectará, sin duda, el valor de las propiedades.

Probablemente, la intención de los vecinos va por el lado de “transferir” el estigma a la inmobiliaria, forzándolos a tomar medidas para revertir las carencias de seguridad o reparar las pérdidas, pero no será tan fácil revertir el estigma, incluso una vez tomadas las medidas.

Esta reacción espontánea y temeraria de los vecinos, es síntoma de un problema mayor que venimos advirtiendo en los últimos años, tras el exitoso programa de repoblamiento de Santiago Centro. Sin duda, los cientos de edificios de departamentos que se han levantado en el centro han logrado satisfacer las demandas de miles de chilenos de clase media que estaban condenados a viajar más de dos horas desde la periferia para acceder a los atributos de la comuna capital. Sin embargo, con el tiempo, el modelo de torre de pequeños departamentos de uno o dos espacios fue derivando, en muchos casos, en edificios cada vez más económicos y descuidados en sus terminaciones, instalaciones, espacios comunes e inserción urbana. El problema es que lo barato cuesta caro y la baja calidad de estos edificios económicos comprometerá la vejez de estas estructuras.

El municipio ya ha advertido estos problemas, llegando incluso a tomar drásticas medidas como congelar parcialmente la entrega de permisos de edificación para modificar la ordenanza y normativa que afecta a estas edificaciones. La lección es clara, y los vecinos autoflagelantes ya están dando cuenta de ello. Parafraseando a Elemental, cuando habla de la vivienda social: “la vivienda no puede considerarse como un automóvil del año, el cual inevitablemente se desvaloriza en el tiempo. La regla de oro de todo bien raíz es que su valor aumenta en el tiempo, ya sea porque sus dueños invierten en él o porque su ubicación es cada vez más preciada cuando el suelo es un recurso escaso”.

Si la inversión inicial en estos departamentos es tan baja que impide que ellos cobren valor en el tiempo o que sus propietarios inviertan en mejorarlos, finalmente nadie querrá “arrendar o vivir” en ellos. Se convertirán en gigantescas ruinas o ghettos que después de un par de décadas de deterioro serán compradas por algún operador que las demolerá y construirá lo que realmente corresponde a esos barrios. Lo esperanzador es que tanto vecinos como propietarios, autoridades e incluso las inmobiliarias han tomado conciencia del problema, y ojalá podamos enfrentarlo de manera creativa para que nuevamente aparezcan los carteles de: “Se vende” o “Se arrienda”.



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