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Desempleo: ¿Qué es lo que debiéramos debatir?

Jorge Rodríguez Osorio

Publicada el: 16/09/2009


La Segunda, miércoles 16 de septiembre de 2009

¿A cuánto alcanzará este año la tasa de desempleo? probablemente ésta sea la pregunta que más ha circulado por la prensa respecto del estado actual del mercado laboral chileno. Sin embargo, aun cuando es de importancia que la desocupación en un mes en particular supere la “barrera” del 10% -en términos del bienestar de las familias y teniendo en cuenta que el seguro de desempleo no cubre por siempre los ingresos de los desempleados- resulta todavía más delicado y mucho más costoso si ese 10% persiste por más de un año.

Lo ocurrido en Chile luego de la crisis asiática debiera servir como materia de estudio ante la situación actual (de hecho lo fue). De acuerdo con los datos de empleo del INE, la tasa de desempleo (desestacionalizada), después de registrar 10,9% en 1999, fluctuó en torno a 9,8% hasta 2006 -sin desviaciones de consideración en torno a tal media. Sólo a partir de aquel año comienza un proceso de caída sostenida.

Aquí se hace necesario recordar la discusión que se originó en la época a partir de estos datos, a través de la cual se trató de explicar dicho fenómeno. Hubo estudios que pusieron hincapié en la dinámica salarial como el factor preponderante en el lento ajuste del empleo. Así se infirió que la alta rigidez salarial en Chile podría haber explicado la alicaída dinámica del empleo en ese período. Dado ésto, el comportamiento del desempleo respondería al ciclo natural de una economía que se encontraba recuperándose.

Otra hipótesis afirmaba que cambios en la estructura del mercado del trabajo -debido a shocks de política pública posteriores a la crisis asiática- habrían hecho más costoso el ajuste, lo cual habría provocado un incremento en la “tasa natural de desempleo”, es decir, aquella magnitud que prevalecería en un mercado laboral en equilibrio. Existe evidencia que sugiere que el ajuste del salario mínimo – el que aumentó 24% entre 1998 y 2000-, si bien pudo haber sido de ayuda a la gente que mantuvo sus fuentes laborales, generó costos por el lado de la creación y destrucción de empleo.

En la actual coyuntura, la relativa importancia de estos factores al explicar lo ocurrido en el pasado define distintas prioridades en la agenda futura de políticas. Independiente de quién “gane” el debate éste debe estar en la discusión de políticas públicas, en desmedro de preocupaciones cortoplacistas que hablan de umbrales, como aquel repetido 10%.



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