COLUMNAS:

Buscar columnas:

Ingrese un criterio de búsqueda:


Temas Expansiva UDP


Columnas

El fin de un episodio deplorable

José Joaquín Brunner

Publicada el: 30/11/2009


El Mercurio, domingo 290 de noviembre de 2009

La educación pública sufrió un nuevo golpe que apurará su despoblamiento y obligará a reducir sus plantas docentes. Su crisis amenaza con transformarse en terminal.


El hecho de que finalmente se haya aprobado el presupuesto 2010 para la educación no compensa los daños causados por el paro del magisterio y por la actitud de los parlamentarios -de gobierno y oposición- que permitió su prolongación.

La paralización forzada de los colegios municipales y la consiguiente suspensión de clases, se ha dicho ya pero conviene repetirlo, perjudicó sobre todo a los estudiantes más vulnerables: los echó por semanas a la calle, a varios miles les disminuyó su alimentación, aumentó aún más sus desventajas de cara a la PSU y debilitó a los establecimientos municipales justo en el momento en que los padres pueden retirar a sus hijos y matricularlos en otros colegios subvencionados.

Así, la educación pública, en su sector de gestión municipal, sufrió un nuevo golpe que apurará su despoblamiento y obligará a reducir sus plantas docentes. Mañana será necesario hacerse cargo en serio -sin gestos retóricos ni banderas desplegadas al viento- de una crisis que amenaza con transformarse en terminal.

Los alumnos abandonados por sus maestros y por quienes les dieron a éstos un aire para mantener cerradas las aulas son, sin duda, los principales perdedores: su jornada escolar se acortó y su programa curricular se truncó. Ahora estarán obligados a cumplir el rito de una ilusoria recuperación de clases.

De esta forma, a una enseñanza de suyo débil se sobrepone la renuncia de los profesores a su compromiso con los alumnos, solemnemente enunciadas por la recién sancionada Ley General de Educación: es un deber de los profesionales de la educación ejercer la función docente en forma idónea y responsable, y un derecho de los alumnos y alumnas recibir una educación que les ofrezca oportunidades para su formación y desarrollo integral. Palabras derrotadas incluso antes de comenzar a circular.

Los sostenedores municipales -alcaldes, concejales, departamentos y corporaciones locales- y los directores de colegios municipales salen mal parados también y revelan, una vez más, su completa inoperancia en situaciones críticas, su escasa influencia, falta de liderazgo y, al final, su irrelevancia en cuanto a los roles que les corresponde ejercer en el sistema escolar.

Los parlamentarios oficialistas y opositores que demoraron la aprobación del presupuesto para dar un último respiro al gremio docente en paro, han vuelto a perjudicar el prestigio de su función. Así como nadie aprueba que los profesores transformen a sus alumnos en un medio de presión, tampoco se entiende que los parlamentarios utilicen el presupuesto de la nación como una cacerola vacía para manifestar estridentemente su adhesión a un paro gremial y recibir el aplauso de la galería.

Entre tanto, han demorado y postergado la tramitación del proyecto que crea la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los colegios y la Superintendencia de Educación. Es decir, lo que realmente importa e interesa para mejorar la educación chilena se pospone en beneficio propio, con la expectativa de cosechar unos votos más en diciembre.

En suma, no cabe duda de que entre los principales actores públicos del sistema escolar se han deteriorado los liderazgos y han terminado por imponerse los intereses corporativos y las maniobras de mera oportunidad, con la consiguiente confusión política, distorsión de prioridades y perjuicio de los estudiantes.



Publicaciones relacionadas:




Columnas relacionadas:




Videos relacionados:




Audios relacionados:




Perspectivas relacionadas: